Qué sabré yo de liderazgo

By febrero 19, 2019Uncategorized
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Cuando me propusieron hacer este post, me sorprendí. ¿Qué puedo saber yo de liderazgo? Llevo poco en esta posición, ¡estoy cruda!, pero quizás, eso lo hace interesante. Es que líder se hace, todos los días. Este traje todavía me queda grande, pero igual les vengo a contar lo que aprendí en estos meses.

Yo, multiplicador

El líder es la persona que autoriza las vacaciones, controla las ausencias y las llegadas tarde. Ok, sí. Pero no. Tu misión como líder es formar equipos que sean la envidia de tu vecina y, según la página 142 del manual de liderazgo que tengo en mis manos, lo primero que tenés que hacer es conocer a tus colaboradores. Tenés que descubrir cuál es el talento de cada uno, ¿en qué se destacan? ¿para qué tienen facilidad? ¿qué disfrutan? ¿qué esquivan y por qué? ¿a qué aspiran? Cuando lo sepas, proponeles (no les impongas) tareas desafiantes que les permitan poner a rodar sus dones y desarrollar sus intereses. Como los Power Ranger y las Tortugas Ninja.

#Soltar

No podés resolver todo ni saber todo. Si tuvieras esa capacidad, no te haría falta un equipo. Cuando yo lo descubrí me sentí liberada. Tanto, que lo escribí en un Post it para no olvidarme.

No tengo todas las respuestas.

No puedo estar en todo.

Delegar es confiar en tu equipo y acompañarlo en sus decisiones. ¡Ojo con la trampa! Si repartís el trabajo equitativamente pero las decisiones siempre reflejan tu voluntad, en lugar de delegar estás creando secretarias y secretarios. Eso no le sirve a vos ni a tu equipo. Delegá con eficiencia y confiá.

Armá tu equipo con personas que sean mejores que vos

Esa frase la escuché en el cierre de una charla que tuvimos en Mercado Libre y me pareció espectacular. Cuando estés buscando ampliar tu equipo, poné la vara bien alta. Al fin y al cabo, tu equipo es tu estrategia y si ellos la rompen, vos también. ¿Y cómo saber si una persona es la indicada? No lo vas a saber, perdón si te desilusiono. Lo que sí sabés es qué necesita tu equipo. Focalizate e indagá sobre eso. Algo más: el curriculum es importante pero no te limites a esa hojita. Aprovechá las entrevistas para conocer a la persona que hay detrás y prestale atención a la atmósfera de la entrevista. ¿Te imaginas a esa persona en tu equipo? ¿Qué puede aportar? Dale bola a tu intuición.

El ojo del huracán

Para mí, una de las funciones más valiosos de un líder es allanar caminos. Ayudar a que las cosas avancen. Cuando el terreno se pone heavy y no se logran los acuerdos (y vamos por el mail número 80) el líder saca el silbato e interviene.

Podemos intervenir de muchas formas, te voy a contar 2 que puse en práctica y cómo me fue.

Una es entrar a tomar partido y decir que estás de acuerdo con fulanito. Eso es equivalente a subirte al tornado y empezar a dar vueltas junto con el resto. ¡Es cortar el cable equivocado de la bomba que está por explotar!

Podés hacer eso o también podés ubicarte en el ojo del huracán, que te hace parte de la tormenta, pero desde un lugar estratégico. Desde ahí, podés identificar el contexto, los actores y las posiciones del conflicto desde un lugar totalmente neutral. Si elegís este camino, estás cortando el cable verde, que detiene el reloj y desactiva el explosivo. Y sobre todo, tus colaboradores siguen siendo los protagonistas. Lo recomiendo, ¡vas a quedar más linda que nunca!

Al final, la respuesta estaba delante de mis ojos

Cuando empezás a transitar este camino, por suerte te agendan un montón de capacitaciones para aprender a surfear las olas, para no sentirte en la guerra con una cucharita de plástico. De una forma u otra, te abren un poco el bocho. Te volvés más constructivo y por qué no, más humilde (bah, a mi me pegó así). ¿Alguna vez habías notado que estás rodeado de un montón de personas y que podrías aprender mucho de ellas? ¿Sabías que además de tu equipo formás parte de un equipo más grande? Todo esto que tenés a tu alrededor, es una academia de liderazgo viva y te aconsejo sacarle provecho. Ahora que te pasé el dato, te propongo que te conviertas, como yo, en un ladrón de buenas prácticas, que cada vez que digas “Qué capo este tipo” reflexiones por qué merece tu admiración y lo imites. Si ella hace puchero, vos hacé puchero. Cuando algo te lastime o te moleste, no lo hagas jamás. Animate a pedir ayuda, a decir “no entiendo” y “estoy trabada”. Pedí consejos, jugá en equipo porque al final del día, liderazgo se trata de eso. De sacar lo mejor de todo lo que tenés alrededor.

Fuente: www.medium.com